Los Espías Infiltrados
Episodio basado en un memorándum hallado en los Archivos de la Repartición
Era una noche tormentosa. «Qué tiempo de perros», pensó el inspector Torcato, ajustándose el cuello de su chaqueta impermeable, mientras el agua del río, azotada por el viento, golpeaba el casco de la lancha y salpicaba de espuma a la brigada de la Repartición.
Un informante había comunicado que esa noche bajaría por el río un rabelo[1] que transportaba en sus botes a espías republicanos.
La silueta de un barco fue apareciendo entre la niebla, con la luz parpadeante de una linterna en la proa. «¡Ahí está!», exclamó el inspector. «Ya saben lo que tienen que hacer, ¡todo al agua!».
La lancha se acercó: abordaron el barco y redujeron a los seis hombres que formaban la tripulación, atándolos y amordazándolos. A continuación, comenzaron a cortar las cuerdas que sujetaban los toneles y, un a un, los hicieron rodar y los arrojaron al río. «Van a espiar a los pececitos», dijo uno de los agentes, y todos se rieron. Cuando ya no quedaba ni una sola barrita a bordo, atracaron el barco y trasladaron a los marineros a la sede de la Repartición. Al quitarles las mordazas, el capitán de la embarcación echaba espuma de rabia por la boca.
«¿Saben lo que han hecho? Han tirado al río varias toneladas de uvas que venían directamente de Quinta das Malhadas para fabricar combustible. ¡Alguien tiene que asumir la responsabilidad!»
El inspector Torcato palideció. Un interrogatorio sumario a los hombres confirmó las declaraciones del capitán.
Fue entonces cuando llegó un mensaje enviado por el agente de guardia del puesto de Cais do Sol. Garabateado en un trozo de papel, el mensaje era conciso:
Hacia las diez y media atracó una embarcación de la que bajaron varios hombres que desaparecieron rápidamente por las calles de los alrededores, al amparo de la oscuridad. La embarcación volvió a zarpar. Estaba solo, por lo que no tuve oportunidad de intervenir. A la espera de instrucciones.
El inspector Torcato maldecía: «¿Cómo demonios se nos han escapado sin que nos diéramos cuenta?», y los hombres de la brigada miraban al suelo, sin atreverse a mirarlo a los ojos. Entre palabrotas, Torcato pensaba en lo que tendría que escribir en el informe para justificar el fracaso de la operación.
[1] Tipo de embarcación portuguesa, típica del río Duero, que se caracteriza por su fondo plano y la ausencia de quilla, y que se utilizaba para transportar barricas de vino del Duero desde los viñedos del Duero hasta las bodegas de Vila Nova de Gaia (Oporto).
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